Sapri Corrupcion y Agresiones a Cuerpo Arbitral

Saprissa Fracasos, Arbitraje y Torres el Extranjero Irrespetuoso: El Expediente Completo

Hay instituciones que viven de su historia. Y hay instituciones que viven de que nadie revise su historia muy de cerca. El Deportivo Saprissa pertenece inequívocamente a la segunda categoría.

Este artículo es ese repaso. Sin adulaciones, sin la reverencia crónica de la prensa color lila, y con los datos sobre la mesa. Porque cuando uno habla de Saprissa fracasos, arbitraje y Torres el inmigrante irrespetuoso en la misma oración, no está siendo exagerado. Está siendo preciso.

Quince Años de Fracasos Internacionales: El Expediente Concacaf

Empecemos por lo que más duele en Tibás: la Champions de Concacaf. El certamen donde se miden los mejores clubes de la región y donde, supuestamente, el “Monstruo” tendría que rugir con autoridad.

El último año en que Saprissa fue protagonista real en este torneo fue 2010-2011. Llegaron hasta semifinales, donde cayeron ante Real Salt Lake. De ahí en adelante, el expediente morado en series de ida y vuelta es uno de los registros más humillantes del fútbol centroamericano:

  • 2015: América de México los eliminó 5-0 en el global.

  • 2017: Pachuca los borró 4-0.

  • 2018: América de nuevo, 6-2 en total.

  • 2019: Tigres de México, 5-2.

  • 2021: Philadelphia Union de EE.UU., 5-0.

  • 2022: Pumas de México, 6-2 en el global, incluyendo una derrota humillante de 4-1 en el partido de vuelta.

  • 2024: Philadelphia Union otra vez, los eliminó 6-5 en el global.

  • 2025: Vancouver Whitecaps de Canadá, 3-2 en global. Un equipo canadiense. De Canadá.

  • 2026: No clasificó siquiera al torneo.

Son 15 años, 13 ediciones de la competencia, y el resultado es una lista de derrotas que incluye equipos de México, EE.UU. y Canadá estampando al “Monstruo” con marcadores de película de terror. Cuatro temporadas ni siquiera lograron llegar al torneo. Saprissa fracasos, arbitraje y Torres el vulgar irrespetuoso aparte, este historial ya sería suficiente para revisar el apodo con el que se presenta el club al continente.

El Monstruo, pero el del armario de la habitación. Sale de noche, asusta a los suyos y desaparece cuando llega la luz del día internacional.

La Nación Morada por Dentro Morada por Fuera
La Nación Morada por Dentro Morada por Fuera

El Árbitro con el Bar Morado: Benjamín Pineda y el Conflicto de Interés más Descarado

Febrero de 2026, clásico nacional. Saprissa vence 2-1 a Alajuelense. El clásico más cargado de la temporada. El árbitro del VAR: Benjamín Pineda.

Todo normal, hasta que el periodista Ferlín Fuentes publica en MundoCR un dato que no es una teoría conspiratoria sino un hecho verificable: Pineda es dueño de un bar llamado Fever, que previamente funcionó como sede de transmisiones de un programa de televisión de corte abiertamente saprissista, conducido por el funcionario de Saprissa Gilberto “Tuma” Martínez.

El mismo árbitro del VAR que en ese clásico desestimó un penal claro sobre un jugador de Alajuelense. El mismo cuya historia en Instagram después del escándalo se redujo a llamar “payaso” al periodista que lo denunció. No una refutación con datos, no una conferencia de prensa, no una explicación técnica de por qué anuló lo que anuló. Un insulto en redes sociales.

La UNAFUT y la Comisión de Arbitrajes abrieron análisis del posible conflicto de interés. Si ese mismo árbitro hubiera sido dueño de un bar rojinegro donde el gerente de Alajuelense transmitía su programa, la prensa lila habría pedido la inhabilitación vitalicia antes del pitazo final.

El club que se victimiza cada vez que un árbitro les cobra algo, incapaz de señalar que su árbitro del VAR tiene literalmente su negocio vinculado a su institución. La congruencia no es el fuerte de Tibás.

De SapriBar a SapriVAR
De SapriBar a SapriVAR

Saprissa, la Víctima Eterna del Arbitraje (Cuando le Cobra)

En el fútbol costarricense existe un fenómeno digno de estudio antropológico: el Saprissa tiene una relación con el arbitraje que solo puede describirse como selectivamente biliar. Cuando el arbitraje los favorece, no dicen nada. Cuando no los favorece, sacan comunicados institucionales, piden suspensiones y movilizan a su prensa satelital.

Ejemplo perfecto: en abril de 2025, tras un empate 1-1 ante Cartaginés donde el VAR anuló un gol morado, el propio club Saprissa emitió un comunicado público exigiendo la suspensión inmediata de Keylor Herrera, argumentando que el gol era válido. La Comisión de Arbitrajes terminó dándole la razón a Herrera. Al final, Keylor Herrera tuvo su vendetta personal. Meses después de aquella polémica en que Saprissa lo quiso colgar en plaza pública, el mismo árbitro terminó expulsando al saprijugador más overrated del fútbol nacional: el otro Keylor, el de la novela argentina que acabó en papelón.
Esa roja fue casi poética: el silbatero al que pintaron como villano cobrando, por una vez, con el reglamento en la mano y sin miedo al aparato morado. Mis respetos para el representante de ese jugador, eso sí: se lleva el Óscar al mejor vendehumo de la historia reciente del fútbol, logró vender un espejismo como si fuera versión Champions.

Ese mismo Saprissa que durante años se benefició de decisiones convenientes en clásicos, que tiene árbitros de VAR con bares vinculados a sus personeros, tiene la osadía institucional de emitir comunicados de víctima. Y la sapriprensa los publica como si fueran declaraciones del Vaticano.

Cuando la vaca come del maíz ajeno parece normal. Cuando alguien toca su cerca, es una tragedia nacional.

Mariano Torres: El Historial Que la Prensa Morada No Cuenta

Hablemos del hombre que define mejor que nadie la cultura disciplinaria del club: Mariano Torres, el capitán argentino, el emblema, el “20” que no se cansa de protagonizar episodios de indisciplina que ningún medio lila contextualiza con honestidad.

El argentino llegó a Costa Rica en 2015 con una hoja de vida discreta: Cobresal, Godoy Cruz, Marítime de Portugal, The Strongest de Bolivia. Equipos de ligas medianas donde en siete años de carrera apenas acumuló una tarjeta roja. Ni Europa de primera línea, ni MLS, ni ningún torneo de élite continental. Llegó a Costa Rica, donde el nivel le quedó cómodo para dominar, y encontró en el arbitraje local el adversario favorito de su carácter impulsivo.

El expediente disciplinario en Saprissa, solo en los episodios documentados:

  • Enero 2017, vs. Cartaginés: Expulsado en primer tiempo, Saprissa pierde 3-0. El informe arbitral reporta que tomó del brazo y empujó al árbitro central. Sanción original: 6 meses. Apelación: reducida a 5 partidos.

  • Mayo 2019, final vs. San Carlos: Tras el partido, el informe arbitral recoge insultos al cuerpo arbitral. Sanción: 3 partidos. Saprissa pierde el título.

  • Octubre 2019, vs. Alajuelense: Expulsado en el minuto 86 de una derrota 2-5 en el estadio morado. Saprissa termina con 9 jugadores y recibe 5 goles en casa.

  • Enero 2026, vs. San Carlos: Patea al portero Andrey Mora. Tarjeta roja directa. Sanción: 2 partidos y multa de 250,000 colones.

  • Abril 2026, vs. Puntarenas: Le lanza un puñetazo a la cara del comisario Erick Mora mientras documenta los disturbios de la Ultra Morada. Sanción: 3 partidos y multa de 200,000 colones. Apelación rechazada.

En 137 partidos con los morados hasta 2016, Torres ya acumulaba 39 tarjetas amarillas y 4 rojas. Una amonestación cada 3.5 partidos. En lo que va del torneo Clausura 2026 suman dos sanciones disciplinarias en el mismo campeonato.

Para quienes aman las comparaciones: Wilmer López, Bryan Ruiz, Gabas, Washington Ortega, Mauricio Montero, Matarita, Leoni Flores, El Pin Gómez son nombres que el fútbol costarricense pronuncia con respeto genuino, porque combinaron calidad con profesionalismo, títulos con conducta. Torres tiene el expediente disciplinario más vergonzoso de un jugador extranjero en la historia reciente del fútbol tico. A esos ilustres no les llega ni con carrera de ventaja.

La Agresión en Puntarenas: El Capítulo que lo Define

El domingo 20 de abril de 2026, estadio Miguel Lito Pérez, Puntarenas. Minuto 34. La Ultra Morada, la barra más violenta y más tolerada del fútbol costarricense, provoca un zafarrancho en la gradería que obliga a detener el partido durante 7 minutos.

El comisario de la UNAFUT, Erick Mora, hace exactamente lo que le corresponde: documenta los hechos con su celular. Su trabajo. Su obligación reglamentaria.

En ese momento, el capitán de Saprissa, Mariano Torres, se acerca para celebrar a la barra brava. Las cámaras de Tigo Sports captan todo. Lo que muestran es a Torres lanzando dos manotazos al comisario mientras lo increpa verbalmente de manera vulgar como le caracteriza al argentinito, como se le conoce en el medio popular.

El informe arbitral del árbitro central Steven Madrigal lo documenta con claridad quirúrgica: “el jugador #20 Mariano Torres del equipo Deportivo Saprissa, le manoteó su brazo donde tenía sujeto su celular.”

El Tribunal Disciplinario lo sancionó con 3 partidos y 200,000 colones. Saprissa apeló. El Tribunal de Apelaciones ratificó la sanción en su totalidad. Torres y Fidel Escobar se perdieron las semifinales ante Liberia.

Sapri Fracasos
Sapri Fracasos

Las Declaraciones que lo Dicen Todo

Lo más revelador del episodio no fue el manotazo. Fue lo que vino después.

Cuando Torres habló, el personaje se reveló en su forma más pura. Según reportes del programa Seguimos y publicaciones de Instagram de medios especializados, el capitán morado salió “dolido y con bronca” por la sanción. Su versión: él solo iba a calmar a los aficionados. La Ultra estaba alterada. Fue una reacción de apoyo a su gente.

Lo que Torres no hizo en ninguna de sus declaraciones públicas fue lo mínimo que cualquier profesional con un mínimo de educación haría en esa circunstancia: ofrecer disculpas al comisario Erick Mora por haberlo agredido físicamente y verbalmente mientras desempeñaba su trabajo.

Cero disculpas. Cero reconocimiento de la falta. Solo bronca y victimización.

Un jugador que no pudo sostener un puesto en ninguna liga de primer nivel en su país, que llegó a Costa Rica a destacar en un contexto que le es cómodo, que acumula tarjetas y sanciones con una frecuencia que bordea lo estadísticamente anormal, que agrede a un funcionario oficial, pierde la apelación, y sale a decir que estaba “calmando” a una barra que protagonizó un incidente de seguridad que detuvo el partido durante siete minutos.

La misma Ultra que ha protagonizado incidentes de violencia documentados en distintos estadios del país. La misma que el club tolera con una indulgencia que ningún otro club se permitiría. Torres la llama “su gente”.

La niñez que sigue al fútbol costarricense, que pone carteles en las gradas, que compra la camiseta morada, que ve al capitán como un modelo a imitar: ese es el ejemplo que el capitán del “Monstruo” les da. Que cuando se equivocan, no se disculpan. Que cuando agreden, culpan a la víctima. Que la responsabilidad es siempre de otro.

Sapri Corrupcion y Agresiones a Cuerpo Arbitral
Sapri Corrupcion y Agresiones a Cuerpo Arbitral

Saprissa Fracasos, Arbitraje y Torres el Inmigrante Irrespetuoso: El Patrón

No es una cadena de eventos desconectados. Es un patrón institucional.

Un club que lleva 15 años sin pasar de la primera ronda en el continente pero se vende como la institución más grande de la región. Un club que tiene árbitros vinculados comercialmente a sus personeros pero se presenta como víctima del arbitraje cuando una decisión les cobra. Un club cuyo capitán acumula sanciones por agresión a árbitros y comisarios con una regularidad que ningún medio afín contextualiza. Un club cuya barra violenta interrumpe partidos y cuyo capitán sale a defender a esa barra después de agredirle el celular a quien documentaba sus desmanes.

Y una prensa que lo cubre todo con la parsimonia cómplice de quien sabe perfectamente qué historia no debe contar.

La sapriprensa cubrió la sanción de Torres. Lo que no cubrió con la misma energía fue la ausencia total de disculpas al funcionario agredido. Lo que no puso en contexto fue el historial disciplinario de un jugador que en Sudamérica o en cualquier liga seria ya tendría el expediente bajo la lupa permanente. Lo que no escribió fue que la Ultra que Torres salió a “calmar” generó un incidente que le costó al club 525,000 colones de multa y la clausura parcial de su gradería.

Saprissa fracasos, arbitraje y Torres el vulgar irrespetuoso no es un título caprichoso. Es el resumen ejecutivo de una institución que construye más narrativa que resultados, más victimismo que victorias continentales, y más titulares domésticos que logros que el continente recuerde.


¿Cuántas sanciones más necesita Torres para que la prensa morada lo cubra con el mismo rigor con que cubre al árbitro que les cobra un penal? 

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