La visa revocada que puso a llorar a La Nación

La visa revocada que puso a llorar a La Nación

El Mejor Regalo de Despedida: Cómo le Quitaron la Visa a la “Prensa Canalla”

Hay momentos en política que no necesitan explicación. Solo observación y, si es posible, un poco de palomitas.

El 2 de mayo de 2026, cuando el gobierno del presidente Rodrigo Chaves Robles estaba ya con un pie fuera de Casa Presidencial, el Departamento de Estado de los Estados Unidos revocó las visas a todos los miembros de la junta directiva del diario La Nación (conocida en todo el país como Prensa Canalla), el mismo periódico que durante cuatro años se dedicó con religiosidad monacal a atacar, criticar y obstruir a uno de los Gobiernos más refrescantes que ha visto Costa Rica en generaciones.

La reacción del diario fue predecible, tierna casi: “inédito”, dijeron. “Periodismo independiente”, añadieron. Palabras muy grandes para una empresa que lleva décadas usando su primera plana como arma política al servicio de los grupos de poder que, precisamente, Chaves se atrevió a nombrar en voz alta.

La Prensa Canalla y sus Lágrimas de Cocodrilo
La Prensa Canalla y sus Lágrimas de Cocodrilo

La Prensa Canalla y sus Lágrimas de Cocodrilo

Recordemos el contexto, porque el contexto es todo en política.

Desde su campaña electoral, Rodrigo Chaves bautizó a ciertos medios con un apodo que, hay que admitirlo, les queda como anillo al dedo: prensa canalla. La Nación, Teletica, CRHoy. El trío dorado del periodismo de élite costarricense, ese que durante décadas supo exactamente cuándo subir el volumen y cuándo bajar la guardia según quién les pusiera más pauta publicitaria en el presupuesto.

La Sala Constitucional llegó incluso a condenar al presidente por llamarles “sicarios políticos” a algunos de sus periodistas, en una sentencia que quedará en los anales del Derecho como el ejemplo más creativo de victimización institucional que recuerda la historia reciente del país. Señores, si el presidente de la República les llama sicarios y el peor daño documentado es una sentencia indemnizatoria, el nivel de peligro que enfrentaron es comparable al de cruzar la calle en Escazú.

El Ranking que Nadie Mencionó Correctamente

La “prensa independiente” salió a hacer fiesta cuando Reporteros Sin Fronteras publicó año tras año la caída de Costa Rica en el índice de libertad de prensa: del puesto 8 en 2022 al 38 en 2026. Lo presentaron como si Costa Rica se hubiera convertido en Bielorrusia.

Lo que olvidaron mencionar, con la elegante selectividad que los caracteriza, es que el mismo informe aclara que “los periodistas pueden ejercer su profesión sin trabas”, que “no sufren amenazas contra su integridad física, ni vigilancia o encarcelaciones”, y que el deterioro del indicador se atribuye principalmente a “ataques verbales” del Ejecutivo y a restricciones de acceso a información pública. En otras palabras: el presidente les dijo verdades que les dolieron, y eso bajó el ranking. La hipersensibilidad elevada a indicador internacional.

Para poner en perspectiva el verdadero drama que vivieron estos valientes periodistas, conviene recordar que en el mismo índice de 2026, Venezuela, Cuba y Nicaragua siguen instaladas cómodamente entre los peores del continente, donde periodistas sí van presos, sí son vigilados y sí desaparecen. Pero claro, a La Nación no le mandan flores desde Caracas.

El Fantasma de Chinchilla Ronda el Asunto

Hablar de la prensa costarricense sin mencionar a Laura Chinchilla Miranda sería un pecado de omisión imperdonable.

La misma industria mediática que hoy llora por sus visas revocadas fue parte del ecosistema que encumbró y luego abandonó a la que se convirtió en la presidenta peor calificada de Costa Rica desde que existen encuestas modernas. En diciembre de 2013, con apenas un 11% de aprobación, con un 61% de la población calificando su gestión como “mala o muy mala”, y con una calificación de 0.67 sobre 5 en el índice de confianza del gobierno, Chinchilla completó su mandato como un monumento a la mediocridad política. Su propio partido la evaluó como la peor desde Juan de Cavalón. Literal.

¿Dónde estaban La Nación, Teletica y CRHoy cuando eso ocurría? Cubriendo la noticia, sí, pero jamás con la energía beligerante, el escándalo permanente y la primera plana diaria que sí le dedicaron a Chaves por cuatro años consecutivos. La diferencia es sencilla: Chinchilla era cómoda. Chaves les resultó peligroso porque no les debía nada.

Lo que Nadie Pregunta en Voz Alta

La revocación de visas no opera en el vacío. En los meses previos, Washington ya le había quitado la visa al expresidente Óscar Arias, premio Nobel de la Paz y figura tutelar de la élite política costarricense. También a exdiputados, a magistrados de la Sala Constitucional, a un auditor del ICE. La lista es larga y tiene algo en común: todos, en algún momento, fueron parte del engranaje político que Chaves se propuso desmantelar.

Que en ese contexto le toque también a los dueños del principal diario del país no es una coincidencia ni un accidente diplomático. Es la consecuencia lógica de que ciertas figuras del poder costarricense, periodístico o político, parecen compartir más intereses de lo que la narrativa del “periodismo independiente” permite admitir públicamente.

La Nación dice que “bajo ninguna circunstancia” esto alterará su ejercicio del periodismo. Nadie lo duda. Seguirán publicando. Seguirán opinando. Solo que ahora lo harán sin poder volar a Miami a reunirse con quienes les dictan la agenda. Una tragedia, sin duda.

La visa revocada que puso a llorar a La Nación
La visa revocada que puso a llorar a La Nación

El Mejor Gobierno de la Historia Reciente Se Va con la Frente en Alto

Rodrigo Chaves termina su gobierno con una economía estabilizada, con cifras macroeconómicas que sus antecesores no lograron en décadas, con un modelo de comunicación directa con la ciudadanía que dinamitó el monopolio mediático de siempre, y con la satisfacción de haber nombrado en voz alta lo que todo el mundo sabía pero nadie se atrevía a decir.

¿Fue perfecto? No. ¿Gobernó sin errores? Tampoco. Pero mientras el consenso político tradicional y la prensa que lo protege siguen lamentando sus visas en aeropuertos internacionales, Costa Rica tiene por primera vez en mucho tiempo la sensación de que alguien gobernó para el país real, no para el que aparece en los titulares de La Nación.

El regalo de despedida llegó justo a tiempo. Y hay que admitir que tiene un timing impecable.

¿Quién creen que será la primera figura política en aprovechar esta narrativa en la campaña que sigue? Déjenlo en los comentarios.


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