De SapriBar a SapriVAR

De SapriBar a SapriVAR

El reciente clásico entre Saprissa y Alajuelense ha destapado de nuevo las sospechas sobre Benjamín Pineda Avila, el árbitro  que parece tener una afinidad inexplicable con los morados. Lo que empezó en el campo ahora se extiende a su bar Fever, donde las conexiones de negocios con personeros saprissistas levantan cejas.​

El Polémico Clásico y el Ojo Ciego del VAR

En el clásico del 21 de febrero de 2026, Saprissa venció 2-1 a la Liga, pero Alajuelense gritó robo por dos penales no pitados al final: uno por agarre de Sebastián Acuña a Guillermo Villalobos y otro de Pablo Arboine a Anthony Hernández. Desde la sala VOR, Pineda (sí, el mismo del saprivar, perdón, sapribar Sports Fever en Zapote) y Octavio Jara desestimaron las jugadas, argumentando “sujeción sin impacto” y “se lanza al balón”, según el audio oficial liberado por la Fedefútbol.

Esto no es nuevo. Pineda tiene historial de decisiones que favorecen a Saprissa en clásicos, ignorando faltas claras a la Liga mientras carga de tarjetas a los manudos. ¿Coincidencia o patrón, o negocio? La UNAFUT ya analiza su caso por posible conflicto de intereses.

El Bar Fever: ¿Negocios pro Saprissistas con Sueldo de Árbitro?

Pineda, vecino de Tibás (casualidad) es dueño de Fever Sports Bar en San José, un lugar que transmite partidos y ha albergado programas de Tuma Martínez, personero clave del Saprissa. Ferlín Fuentes, periodista valiente, lo destapó: “¿Conflicto de intereses?”. ¿Cómo un árbitro costarricense, con salario modesto (alrededor de ¢400.000-¢800.000 al mes), monta un bar con pantallas gigantes, ambiente estadio y eventos Super Bowl?​

Las reseñas en Google son un desastre reciente: 1 estrella por “comida fría”, “demoras de horas”, pero el dueño responde “calificación falsa derivada del conflicto con Ferlin Fuentes” y amenaza con expedientes legales. Antes, quejas genuinas por servicio lento; ahora, avalancha post-revelación.​

Burla a las “Amenazas” y Defensa del Periodista

¡Qué risa las “amenazas” que alega Fever! Un bar que responde a críticas reales con disculpas (“día fatídico”) ahora llora por reseñas “falsas”después de que Fuentes revelara la verdad incómoda. Fuentes no amenaza: informa sobre vínculos públicos que apestan a corrupción. El verdadero escándalo es Pineda y sus negocios.​

Josué Quesada dice que Fuentes daña el negocio de Pineda, pero ¿quién daña al fútbol costarricense? ¿Un periodista libre o un árbitro con bar ó var saprissista? Las “acciones legales” son puro humo para silenciar; la verdad no se demanda.

Conflicto de Intereses: De SapriBar a SapriVAR

Abrir un bar así no sale de pitar corners. Fever vinculado a Saprissa huele a favores mutuos: transmisiones, eventos, y a cambio, VAR que no pita penales a la Liga, VAR que expulsa a Salazar pero no al argentino Torres, VAR que le regale penales a los tibaseños. UNAFUT lo sacó temporalmente del VAR; ¿suspensión o vacaciones pagadas?

Pineda pasó de campo a sala VOR, pero el favoritismo sigue: clásicos donde Saprissa sale limpio y rivales penalizados. Es hora de que la Comisión de Arbitraje investigue finanzas, no reseñas de Google.​

Llamado a la Transparencia en el Fútbol Tico

De SapriBar a SapriVAR
De SapriBar a SapriVAR

El arbitraje costarricense necesita auditorías: salarios vs. bienes, vínculos con clubes, historial de decisiones. Periodistas como Fuentes son héroes, no villanos; sin ellos, la corrupción campearía.

 

Pineda la bola está de tu lado, explicá el Bar, explicá el VAR y los penales ignorados y deja de llorar por 1 estrella en Google Maps. El fútbol es para fans honestos, no para SapriBAR ni SapriVAR o lo que sea que tenés entre manos.

En medio de todo este circo, el único que está haciendo su trabajo es Ferlín Fuentes. No es perfecto, pero tiene lo que muchos en este país perdieron hace rato: valor para ponerle nombre y apellidos a la corrupción que se cocina entre cierto equipo, la UNAFUT y un sistema arbitral que cada domingo “se equivoca” siempre para el mismo lado del puente. Denunciar eso no es odio, es amor por el fútbol y por la verdad. Por eso, mi respeto total para Ferlín y para cualquier periodista que se plante firme frente a las presiones, los comunicados intimidatorios y las amenazas disfrazadas de “acciones legales”. Callarse por miedo es ser cómplice; hablar claro, como él lo hace, es defender la libertad de prensa y recordarle a estos señores que el fútbol le pertenece a la afición, no a sus negocios ni a sus amarradas.